Zétesis: la búsqueda que nos encuentra.

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Es ésta una publicación que surge de la inquietud; de un vaivén que presenta el alma de los seres.

El impulso creador, de la que tenemos ejemplos en la noche del alma de San Juan, en la duda hamletiana y en el Quijote de Cervantes, nos permite elevar la mirada para buscar conciencia, en medio de laberintos con paredes de concreto que se revelan a la postre abstractos.

Con influencia clásica, Zétesis fue encontrado por símbolo, por nombre; “búsqueda”. Así, la del propio hombre cuando consultaba al oráculo para recibir en el frontispicio un “Conócete a ti mismo” contundente, así las de sociedades, pueblos, humanidad en conjunto.

Buscaremos pues, inicialmente con la profundidad socrática, asumirnos grandes desconocedores, para perfeccionar nuestra conciencia, evolucionar en el sendero de la misma.

En particular, será relevante perseguir esas filosofías que marcaban pero aún están presentes en nuestros conceptos e historias, como sombras, fantasmas que se vuelven reales y dialogan con la sociedad actual.

Importante será encontrar las diferencias, la evolución del pensamiento en México; al respecto Octavio Paz nos anunciaba nuestras deficiencias críticas por no tener a un Diderot o un Montesquieu en la vida nacional, pero se abre la pregunta ¿A quien tenemos nosotros? Conocerlos será solo una parte obligatoria de la filosofía.

Los nombres de Antonio Caso, Luis Villoro, Rodó, Comte, Freyre, Ortega y Gasset y muchos más habrán de dilucidar una imperfecta mezcla heterogénea con prohombres de la vida pública, histórica, que hacen resonar voces cuyo eco estremece nuestros días, ¡Cómo olvidar a Quintana Roo, en su postura como Presidente de la Academia de Letrán permitiendo el “No hay Dios” de Ignacio Ramírez!

Aquellos reconocidos como de una filosofía propia para nuestra realidad mestiza podrán conformar una visión donde todos caben al ser el principio de comunión las diferencias, permitiéndonos así, buscar con el apoyo de Kant, Descartes, Spinoza, Bacon, Voltaire, Rousseau, Hegel, entre otros, la verdad.

En ellos buscaremos las verdades que se consolidan día a día, en la profundidad del interior, aquellas que aún no se conocen y que se buscarán con libertad, pasión y amor.

Lo decía Justo Sierra, en torno a la relevancia de este anchuroso mar del que muchos son parte y en el que nos adentramos:

La ciencia, vasto mar que todo arrasa,

Es como el mar, que no tiene una gota

Para calmar la sed que nos abrasa.

Sea este un espacio donde se dimensione con justicia lo que se anhela, visión e iluminación. Sirva para mover conciencias, para la reflexión y la introspección para que el pueblo mexicano, y sobre todos sus estudiantes, sean dueños de sí mismos, para que nadie les pueda declarar dogmas, un pueblo más que heredero, que pueda permitirse un legado.

José de Jesús Marmolejo Zúñiga, Director Editorial.