La interrogante en el Mito de la Caverna

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La interrogante en el Mito de la Caverna

Pascual Zárate Avila

TBC Salvatierra-La Luz

El programa de estudio de la Filosofía en el telebachillerato comunitario comienza distinguiendo la cuestión de la diferencia del Mito y la Historia. La característica principal del mito reside en ser una explicación mediante seres inexistentes con facultades poderosas por encima de los fenómenos de la naturaleza, quienes realizan obras en un tiempo indeterminado, sin fecha ni lugar. El mismo mito como relato explicativo no tiene registrado quién fue el autor, pues su vía de difusión mayormente es el relato mediante la memoria oral.

Las características de los relatos de la Historia se caracterizan por registrar la fecha de un acontecimiento, el lugar de los hechos y el nombre de los protagonistas, además de tener claro al autor de la narración mediante la escritura.

La distinción de las características del mito y la historia es un tema reflexivo en la clase de Filosofía. El mito toma una característica de ser el portador de respuestas sobrenaturales a preguntas permanentes del ser humano acerca de la existencia del universo, el origen de la vida y destino de las personas.

La forma de explicar fenómenos de la naturaleza empleada en la construcción de los mitos de manera colectiva por un pueblo, es empleada de manera creativa por el filósofo griego Platón, para explicar el origen del conocimiento. En el Mito de la Caverna nos relata un proceso de aprendizaje donde la formulación de una pregunta es el inicio de un camino largo de adquisición del saber. Un prisionero de la caverna en el texto de Platón simplemente se pregunta por la naturaleza de las sombras reflejadas en el fondo de la cueva. Lucha por desatarse y logra aproximarse a las sombras para notar su naturaleza de apariencia sin cuerpo, ni sonido, ni color y vuelve a surgir en el prisionero de la caverna una segunda pregunta, ahora acerca de cómo es posible la existencia de las sombras que aparecen y desparecen.

En el momento de preguntar una explicación cierta de las causas del movimiento de las sombras en el fondo de la cueva, surge también el origen de la concepción de la escuela como institución cultural. El prisionero debe ascender lentamente y en etapas hacia la boca de la entrada de la cueva ejercitando sus ojos a recibir cada vez una intensidad mayor de luminosidad, de sonidos, de olores y de volúmenes de los objetos.

El recorrido en etapas lentas para ejercitar los sentidos a recibir la percepción de real de los objetos, la esencia perfecta de las sombras, es el recorrido de los grados escolares. Para conducir a los jóvenes griegos al saber Platón fundo una comunidad de aprendizaje a la que llamó Academia, cuya constitución tiene los mismos elementos de la escuela actual: un guía que conduce a un grupo de jóvenes alumnos interesados en resolver las preguntas del conocimiento verdadero de las cosas del mundo. En el comienzo, cuando la oscuridad es completa, el docente pregunta al discente acerca de la percepción de las apariencias del mundo, hasta lograr que el discente sepa plantearse las preguntas a sí mismo y responder de manera verdadera y autónoma la composición objetiva de los problemas de la cultura y de los fenómenos sociales de su entorno para construir un proyecto de vida que contribuya al desarrollo de su localidad y conservación sustentable del planeta.

Comenzamos el ciclo escolar 2019-2010, y los tres grupos de los grados semestrales nos hacen evocar a Platón en su obra de creación de la escuela como la vivimos en los planteles de los Telebachilleratos Comunitarios del estado de Guanajuato.

 

 

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